Avenida de Carlos III el Noble

El bullicio y el constante ir y venir de personas confluyen en la avenida de Carlos III el Noble, la zona comercial por excelencia de Pamplona. La calle más larga de la capital, con un kilómetro de extensión desde la plaza del Castillo hasta la plaza del Conde de Rodezno, es, a su vez, la más señorial de todas. Los majestuosos edificios construidos a lo largo del siglo XX se alternan con otros más modestos y, en cuyos bajos, se instalan decenas de pequeños comercios y establecimientos de grandes marcas. Una estatua del monarca navarro preside la avenida entre la Diputación de Navarra y el edificio del Banco Santander, en el punto exacto donde hace casi 100 años se levantaba el antiguo Teatro Gayarre, que fue demolido y cuya fachada fue trasladada piedra a piedra unos metros más adelante, en plena avenida, para poder ampliar así la ciudad y construir el Ensanche. Las entidades bancarias y grandes firmas se suceden en la recta avenida, hoy en día peatonal después de que a comienzos del siglo XXI se acometiera una importante reforma de la misma y se limitara el tráfico a las principales calles transversales. La plaza de las Merindades, en el centro de la avenida, se convierte así en el principal punto donde el tránsito de vehículos fluye de forma incesante alrededor de la glorieta, donde un colorido jardín con flores de temporada rodea una fuente ornamental. A partir de ese punto los edificios se vuelven más altos y señoriales -ya que fueron ocupados en sus orígenes por la alta burguesía pamplonesa- hasta desembocar en la plaza del Conde de Rodezno, el último tramo del Segundo Ensanche.

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