Cámara de Comptos

Los orígenes del edificio y de la institución como tal de la Cámara de Comptos se remontan varios siglos atrás. Situado en la céntrica calle Ansoleaga, a escasos metros de la plaza de San Francisco, este edificio es el único vestigio del estilo gótico civil que se mantiene en pie en la actualidad y su construcción data del siglo XIII.

Después de ejercer como palacio del noble Don Pedro de Berrio, señor de Otazu, a comienzos del siglo XVI el Tribunal de Cuentas del Reino de Navarra se instaló en esta sede con la intención de controlar las fianzas reales de la época. Aquel tribunal supuso el embrión de lo que en hoy en día se considera la Cámara de Comptos, una institución especializada en la gestión fiscal de la Comunidad Foral.

Declarado Monumento Nacional en 1868, el exterior del edificio recuerda a la época medieval, con una extensa fachada empedrada que muestra el escudo de las armas reales de España –colocado en el siglo XVIII–, y una entrada principal apuntada, al igual que alguna de las ventanas que completan la imagen. El interior de la Cámara de Comptos esconde un coqueto jardín, al que se accede por un diminuto pasadizo. En él, un pozo y una cruz de piedra evocan el estilo medieval de este edificio histórico de Pamplona.

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