Ciudadela

A pesar de que en la actualidad la Ciudadela se encuentra en pleno centro de Pamplona, durante siglos marcó el límite urbano de la capital navarra, dado que sus fuertes e imponentes muros impidieron la expansión de la ciudad. Construida entre los siglos XI y XII, se trata de una fortificación de carácter militar y de estilo renacentista con una inconfundible forma de estrella de cinco puntas, aunque en la actualidad, debido al derribo de parte de las murallas para la construcción del Primer Ensanche y de la avenida del Ejército, tan sólo posee tres de ellas. Se encuentra rodeada por amplias zonas verdes que mantienen intacto el espíritu y la esencia del recinto amurallado, donde los fosos, puentes y puertas siguen en pie ahora reconvertidos en espacio de ocio y recinto de uso cultural. Por las noches, las dos puertas que permiten el acceso a la Ciudadela -una en la avenida del Ejército y la otra en la Vuelta del Castillo- permanecen cerradas preservando el cuidado jardín interior, donde las edificaciones originarias como el polvorín, el almacén de mixtos o la sala de armas continúan intactas. Durante la Guerra Civil, en la puerta del Socorro -la que da a la Vuelta del Castillo- decenas de republicanos vecinos de Pamplona fueron fusilados por el bando sublevado. En el año 1977 fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. A lo largo de sus más de 400 años de vida ha sufrido numerosos ataques, siendo el más notable la toma por parte de las tropas francesas el 17 de febrero de 1808. En ese año, las tropas francesas se encontraban alojadas en la ciudad mientras iban camino de Portugal, pero decidieron tomar la fortaleza. Aprovechando una fuerte nevada, se acercaron hasta el recinto y comenzaron a lanzar bolas de nieve a los soldados que la protegían. Estos siguieron el juego y les permitieron acercarse y entrar, momento en el que los franceses sacaron las armas que llevaban escondidas y se hicieron el recinto.

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