Fuente de Navarrería

La traída de agua a Pamplona procedente del manantial de Subiza en el siglo XVIII fue todo un acontecimiento en la ciudad. Por ello, el Ayuntamiento decidió encargar al pintor madrileño Luis Paret cuatro fuentes ornamentales desde las que emanara tan preciado líquido. Una de ellas fue la de Navarrería, situada en la plaza de dicho nombre y anteriormente conocida como de Santa Cecilia, debido a la proximidad de la basílica dedicada a la santa, hoy en día desaparecida. Situada en pleno casco antiguo preside una plaza donde destaca el señorial Palacio del Marqués de Rozalejo, un bonito caserón de la primera mitad del siglo XVIII, con balconada y escudo heráldico.

La fuente, de tres caños que dejan caer el agua sobre cuencos en forma de concha, está construida en piedra y coronada por un jarrón ornamental. A lo largo del cuerpo de la fuente se suceden los adornos florales. Presenta, además, varias marcas horizontales, signo de que durante los años 80 y 90 del siglo XX, el Consistorio decidió desmontarla durante los Sanfermines, ya que los turistas extranjeros acostumbraban a lanzarse desde lo alto. Debido al alto coste que suponía para la ciudad y a que comenzaba a deteriorarse, actualmente permanece en su sitio todo el año.

De las cuatro fuentes originales construidas tras la traída de aguas, dos más permanecen en pie junto a la de Navarrería: la de Neptuno Niño y la de Recoletas. La de la Beneficencia, levantada en la plaza del Castillo, desapareció a comienzos del siglo pasado y la estatua que coronaba la fuente, la Mariblanca, acabó relegada en los jardines de la Taconera.

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