Iglesia de San Nicolás

La iglesia de San Nicolás, que comenzó a construirse en el siglo XII, al igual que las de los otros dos burgos de la Pamplona medieval, cumplía una función tanto religiosa como militar. Desde su altas torres los defensores del burgo de San Nicolás podían proteger a los vecinos durante los constantes enfrentamientos. Durante uno de estos combates, en 1222, un incendio acabó calcinando la antigua iglesia románica, por lo que tuvo que surgir de nuevo en el siglo XIII, con un bello calado gótico.

El templo se encuentra entre el paseo de Sarasate y las calles San Miguel y San Nicolás, y todavía conserva, en el lado de la calle que lleva su nombre, una de las altas y gruesas torres defensivas. La iglesia está rodeada por un pórtico protegido por fuertes verjas, que ocultan el origen gótico, que llega a su máximo exponente en el interior, ya que en la fachada que da al paseo de Sarasate fue un añadido del siglo XIX. El interior del templo es oscuro y conserva el estilo gótico en varias fases, siendo del gótico puro del siglo XIV las cubiertas de crucería de la nave central, y el crucero y el presbiterio con muros y vidrieras. Algunas de las columnas del interior muestran el desgaste del paso de los años y las inclemencias del tiempo.

El suelo de madera, numerado, conserva bajo él los restos de antiguos pamploneses que eran enterrados en el interior del templo, así como en la plaza de San Nicolás, a los pies de la iglesia, y que fueron descubiertos con la reurbanización de la zona hace una década. La iglesia de San Nicolás, además, cuenta con un coro gótico, donde se encuentra uno de los órganos más antiguos e importantes de la comunidad.

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