Los Caídos

Situada al final de Carlos III, como broche final del Segundo Ensanche de Pamplona, se encuentra la plaza del Conde de Rodezno, presidida por el Monumento a los Caídos, una impresionante cúpula-homenaje construida por los arquitectos Víctor Eusa y José Yárnoz, a petición del general Francisco Franco durante la dictadura, en recuerdo de los navarros caídos durante la Guerra Civil en el bando nacional.

En los últimos años y a raíz de la Ley de Símbolos de Navarra se ha puesto en entredicho su futuro, ya que recuerda sólo a una parte de los fallecidos en la contienda y está compuesta por multitud de símbolos del régimen que han sido ocultados tras la promulgación de la norma.

En la actualidad se utiliza como sala de exposiciones temporales, pero en su interior todavía conserva su esencia original, así como las tumbas de los generales Mola y Sanjurjo.

El techo está decorado con vivos frescos que dotan de gran belleza al complejo. Además, las paredes están cubiertas por los nombres de los fallecidos en el bando sublevado. Desde el exterior, la obra conmemorativa posee un aspecto sólido, formado por una sucesión de arcos que recorren el ancho de la plaza y a cuyos pies se encuentra un pequeño lago. La cúpula, que cubre el cuerpo del edificio en forma de cruz griega, destaca sobre el resto de la construcción y es uno de los puntos de referencia inconfundibles de la ciudad, ya que hasta hace pocos años cerraba la zona urbanizada de la capital.

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