Medialuna

Desde el fortín de San Bartolomé y hasta la avenida Baja Navarra, el parque de la Media Luna, uno de los más antiguos de Pamplona, se extiende sobre uno de los extremos del recinto amurallado de la ciudad. El límite Este del jardín se alza sobre el río Arga siguiendo su serpenteante cauce y ofreciendo una vista privilegiada de las huertas de la Magdalena y del barrio de la Chantrea. Acompañando al mirador, los tupidos árboles siluetean poco a poco el controno de los jardines que modelan un todo en forma de luna menguante. Los verdes y sombríos parterres, diseñados por el arquitecto Víctor Eusa e inspirados en el estilo romántico, continúan entre pérgolas ornamentadas con rosales que perfuman el recodo formado por una hilera de bancos. Este pequeño lugar de descanso tiene como protagonista al violinista Pablo Sarasate, a quien el Ayuntamiento de Pamplona homenajea con una escultura erigida en los años 50. Una pequeña cafetería se levanta junto a los bien delimitados lagos, por cuyas aguas nadan tranquilos coloridos peces. Unos pequeños puentes permiten cruzar de un lado a otro de los remansos de agua, adornados por arcos de ladrillo. En los cerca de 67.000 metros cuadrados, conviven 43 especies vegetales que permiten al paseante desconectar del bullicio en pleno Ensanche de la capital navarra.

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