Monumento a Sarasate

En uno de los parques más bellos de la ciudad, el de la Media Luna, el Ayuntamiento de Pamplona decidió rendir homenaje al ilustre vecino e insigne violinista Pablo Sarasate. Por ese motivo, en los años 50, mandó construir una estatua que fuera el vivo retrato del compositor.

Situada en el centro del parque y rodeada de flores, árboles y una zona de descanso cubierta por pérgolas, mantiene la esencia del ilustre pamplonés en la plenitud de su carrera, quien porta, como no podía ser de otro modo, su inconfundible violín. La estatua, de bronce, representa al violinista de pie, de cuerpo entero, con un elegante traje y dispuesto a dar un concierto. No podían faltar detalles como su cuidado bigote y su abundante melena.

La imagen se encuentra sobre una estructura de piedra formada por tres columnas y un compacto bloque en el que está esculpido un altorrelieve con dos figuras alegóricas: una de ellas, sentada, toca la lira; mientras que la otra, de pie, aparece vestida con una cota de malla, un rollo en una mano, y una espada y unas cadenas en la otra. El Consistorio quiso dejar claro su homenaje con la dedicatoria en la parte frontal en la que puede leerse “Pamplona a Sarasate”.

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