Monumento al Encierro

Pamplona, a pesar de contar con otros muchos encantos, es conocida a nivel mundial por las fiestas de San Fermín y, en especial, por el encierro, un espectáculo único que se convierte en el acto más representativo de estas fiestas. La imagen de cientos de mozos corriendo delante de media docena de toros por las calles de la ciudad impacta al espectador y atrae cada año a miles de curiosos turistas a la ciudad. Una angustiosa carrera a través de un estrecho recorrido urbano de alrededor de 850 metros. El escultor bilbaíno Rafael Huerta, muy unido a la capital navarra, quiso revivir la impresión que al él le causó esta carrera e inmortalizar, en el monumento al Encierro, un instante de esa tensión acumulada. En 1994 diseñó un primer trabajo al respecto, que consistía en las figuras de dos mozos de bronce corriendo frente a una réplica de un astado. Ya en 2007, a encargo del ayuntamiento, este mismo escultor presentó el monumento que en la actualidad se puede contemplar en la avenida de Roncesvalles, frente a la Plaza de Toros de Pamplona. Se trata de un sensacional conjunto escultórico, de bronce colado, que pretende congelar el movimiento frenético de esta carrera. Sobre una base de hormigón armado, 19 esmeradas figuras –11mozos, 6 toros y 3 cabestros– recrean, con un realismo conmovedor, una escena del encierro. Un monumento bello su conjunto, equilibrado, capaz de transmitir el valor y la angustia que viven los mozos cada mañana en los encierros de las fiestas de San Fermín.

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