Museo de Navarra

El Museo de Navarra, el principal de la ciudad, puede llegar a pasar desapercibido en el centro antiguo de Pamplona. Próximo a la popular cuesta de Santo Domingo, que supone el punto de inicio de los encierros de San Fermín –donde se ubican los corrales de las astados–, muchos turistas se acercan hasta esta zona atraídos por el encanto del recorrido del encierro; sin reparar, en la mayoría de los casos, que el Museo de Navarra se encuentra a escasos metros de distancia. Su fachada empedrada, que data del siglo XVI, podría considerarse en sí misma como una obra más del centro, pues es la única muestra de arquitectura civil renacentista presente en la ciudad. El edificio ejerció de hospital de Nuestra Señora de la Misericordia hasta los años 30 del siglo XX, y en 1956, tras una notable reforma, quedó constituido como el Museo de Navarra, gestionado por el Gobierno foral. Con el fin de modernizar y reorganizar definitivamente el centro, en 1986 se produjo una última remodelación, que acondicionó el museo y, además de dotar de más espacio a las galerías, seleccionó aquellas obras representativas para ser expuestas. Un paseo por sus amplias y remozadas salas muestra al visitante la historia de esta comunidad, de manera cronológica, desde la Prehistoria hasta nuestros días. El contenido del museo mezcla joyas artísticas de varias épocas. Varias esculturas, capiteles y piezas de orfebrerías del medievo se combinan con obras renacentistas y cuadros de pintores más recientes –tanto navarros como ligados a esta tierra–, entre los que destaca el retrato del marqués de San Adrián realizado por Francisco de Goya.

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